martes, 14 de abril de 2009

**¨[^` El DETESTÓMETRO ´^]¨**

Parte de nuestro ser humanos, es el contar con una programación prefijada que llamamos personalidad. Más allá de las discusiones filosóficas y metafísicas sobre su origen químico neuronal o como reminiscencia manifiesta de nuestras almas inmortales, lo cierto es que todas son diferentes. Ergo, todos somos distintos unos de otros. Hay mil formas de probar esas diferencias, pero en esta ocasión me ocuparé de los gustos, o mejor dicho, los disgustos. Lo mismo no nos gusta a todos, y por consiguiente tampoco nos disgustan las mismas cosas. Y si bien es cierto que este es un tema muy manoseado en el blogcindario, pues me da lo mismo… sólo quiero enumerar las diez cosas que menos me gustan en todo el plano terrestre…


En la casilla número diez está un tubérculo nacional de tradicional presencia en la gastronomía andina de mi país. No, no crean que es “la papa”, muestren un poquito de cultura general y vean que hay más variedades de tubérculos en el mundo… Bueno, a lo que iba, yo detesto, con una aversión visceral (nunca mejor dicho) al “olluco”… Suena medio idiota, pero así es; nunca en mi vida he podido siquiera tolerar su olor. Francamente no tengo idea de cómo fue que su presencia en mi bagaje culinario se hizo tan indeseable, sencillamente sé que la sola mención a su nombre en un plato hace que pierda el apetito. No es por exagerar pero preferiría la muerte por inanición antes que comerme un olluco. Pero no vayan a creer que es el típico delirio de comensal obseso que ni siquiera conoce el sabor del menú que rechaza, no. En una ocasión, y haciendo un esfuerzo sobrehumano me atreví a probar un guiso que tenía como protagonista a este tubérculo milenario. De más está el decir que tan sólo el contacto del tenedor con mi lengua desato un maremoto en mi estómago… Simplemente no puedo… odio el olluco y lo odiaré hasta el día en que me entierren y de mis abonados restos crezca una bonita planta de olluco… quizá…





En el puesto número nueve, están los desconocidos confianzudos. Sí, esa raza de entes que en un alarde de suma sociabilidad te tratan como si fueran tu siamés, como si fueran tu gemelo, como si fueran amigos desde la cuna jardín… Su forma de actuar es algo que no tolero, y no por el hecho de que yo sea medio (lo de medio es un decir…) antisocial, no; sino que sencillamente me choca que ni bien te presentan a alguien (especialmente los hombres son los que más tienden a hacer esto, porque si lo hace una mujer entonces no es confianzuda, es una facilona), lejos de mantener una conversación tranquila, donde se presente cada uno, se pongan a hacer comentarios fuera de lugar, bromas, burlas, te coordinen la agenda para quedar un día para ir a “echar unas aguas”, te pidan el número de teléfono para “quedar bien pues”, y que te pidan que lleves “amiguitas” si puedes, porque ellos te van a presentar unas “malcriadas” que tienen escondidas por ahí, y para rematarla te pregunten si les puedes regalar un mensajito de texto o sino una llamadita “al toque nomás causa”, y eso si no te piden que les dejes un sencillo para el pozo (entiéndase que te gorrean plata para irse a tomar, ¬¬ sin ti)… No sé ustedes, fácil a alguno la idea le gusta, pero a mí no, al contrario, me incomoda sobremanera tal derroche de empatía… Aunque debo reconocerles algo… presentándose así, al menos son honestos respecto a su peor faceta, así que si te caen bien y te terminas haciendo su amigo, pues ya no tendrás desagradables sorpresas en el futuro… ehmmmm… quizá.




La luz, sí, eso dije, la luz. No me gusta, y no es que tenga complejo de vampiro. El punto es que nunca me ha agradado la luz, es más, hubo un tiempo en el que el exponerme a la luz me producía la sintomatología de una alergia, me lagrimeaban los ojos, me escurría la nariz, me daban estornudos, y me comenzaba a doler la cabeza. A causa de esta animadversión luminosa es que no puedo dejar ni un segundo mis lentes de sol, o un sombrero en su defecto, pues me resulta imposible salir a la calle en pleno verano sin portar alguno (o ambos generalmente) de estos implementos. Es más, debo confesar, como le digo constantemente a mi madre, que yo sería feliz en un mundo donde sólo existiera la noche, y el sol jamás volviera a mostrar su hedionda presencia en el maculado (sí, dije maculado) cielo terrestre.






La sétima cosa que detesto es el exceso de ruido… o hablando en buen cristiano, la bulla… Me enerva lo ruidoso, me pone de malas, me provoca arrancarme los tímpanos o rellenarme los oídos con cemento con tal de que todo quede en silencio. Es frustrante estar acostado en tu cama, durmiendo plácidamente cuando de pronto un animal, bestia, estúpido, idiota, insensato, etc., etc., etc., se aparece a las cinco y media de la madrugada en su moto, corriéndola como si estuviera compitiendo en el Gran Premio de Holanda de 500cc… Que poca consideración con el prójimo… Otros ruidos que me joden a morir son los bocinazos de los conductores. ¿Es que acaso no entienden que por mucho que den un concierto de berridos, nadie va a avanzar si están en medio de un atasco? Es una masacre a los nervios el pasar por ahí, ahora imagínense el estar a bordo de uno de esos vehículos y soplarte todos sus claxon… En vista de ello ahora no salgo a la calle sin un reproductor de mp3, u otro parecido. Y aunque el exceso de ruido en la cuidad, considerado una plaga por muchos (les recomiendo leer sobre la contaminación acústica), se logra colar a través de la música de mis audífonos, al menos lo siento como un aullido distante, y eso me hace pensar que estoy lejos de aquí… aunque sea por un momento.



En el sexto lugar de mi detestómetro, está el esperar. Si bien soy una persona relativamente paciente, joder!, como odio esperar. Odio esperar en la fila del banco, odio esperar en la línea de la caja del super, odio esperar a que lleguen a una reunión, odio esperar que me paguen lo que me deben, odio esperar a que las clases terminen, y odio esperar a que me crezca el cabello (esto último sé que no tiene remedio, salvo que me ponga extensiones, y como no lo pienso hacer pues ni modo)… Lo admito, en el fondo soy un desesperado, agobiado por trastornos de ansiedad, pero es que odio estar parado (o sentado según sea el caso) en algún lugar perdiendo el tiempo. Hay ocasiones en las que he desperdiciado hasta tres valiosas horas de mi vida en una fila para poder llegar a la ventanilla del banco, TRES HORAS!!!! Y todo para que al llegar me digan que ellos no pueden recibir ese tipo pagos y que en todo caso puedo ir a la central de la compañía del cable a cancelar el recibo… pffff… Pero ciertamente nada es tan molesto como esperar por alguien cuando han quedado en reunirse, eso es altamente jodido, porque más allá de ser una notoria falta de respeto, es una desconsideración suprema con quien está sentado en una banca hecho el gilipollas, mirando el reloj cada treinta segundos de la última hora que ya lleva de retraso, pensando en que debe tener una buena razón para demorar… todo para que al final llegue y te diga de lo más natural, que se tardó porque se había olvidado que había quedado contigo… ¬¬ … Aunque hasta ahora lo que más me ha jodido ha sido esperar durante cuatro años, que una persona me tenga algo de respeto y me valore cuando menos un poco, pero como odio esperar, pues me cansé…




La gente ignorante, cochina y falta de cultura es el punto medio de este conteo. Detesto las manifestaciones de ignorancia, me caen como una bofetada, como un puntapié en pleno glande, como un pellizco en las pelotas… ¿Se entiende que me molesta la ignorancia, no? Bueno, pero no crean que hablo de ignorar cuantos bloques de piedra se usaron para construir la Muralla China, o los nombres de los arquitectos egipcios que diseñaron las pirámides… me refiero a la ignorancia cruda y dura de los que no saben cómo expresarse apropiadamente y sin embargo están en la universidad, de los que piensan que Beethoven es la raza de un perro, de los que suponen que la cultura general es una compilación de datos sobre el ejército, de los que dicen “haiga” o le ponen una “s” de más a cada conjugación verbal en pasado y en segunda persona, de los que creen que la película “Legalmente Rubia” merece el Oso de Berlín, de los que afirman que las rimas de Alexis y Fido son mejores que las de Bécquer, y una larguísima lista que no terminaría de enunciar… Mi santa madre dice que la ignorancia es atrevida y se combate con paciencia, hasta que merezca ser castigada con indiferencia, bueno, a veces supongo que la indiferencia por sí sola no basta como escarmiento, yo propondría un bate de softball, hecho de acero, con clavos empapados en veneno de cobra en su extremo, y conectado a una batería que genere cincuenta mil vatios… sólo para empezar… Aquí se ahonda mi desprecio por esos seres (casi) humanos que siendo ignorantes, son además el peor ejemplo de lo que debe ser la vida en sociedad. No tolero ver a alguien arrojar basura a la calle, me saca de mis casillas cuando la gente termina de comer algo y arrojan los restos al piso como si vivieran en un gran basurero. Es peor cuando estos entes extraños están parados a escasos dos metros de un contenedor de basura, y sin embargo esta distancia pareciera resultarles tan grande y tan difícil de recorrer como si se tratara de la maratón de Nueva York, así que hacen una bolita su papel y lo lanzan al suelo. Cómo olvidar también a esos sujetos que teniendo mascotas, lejos de respetar las más básicas normas de convivencia, en lugar de enseñarles a sus animalitos a ensuciarse en su casa, para que luego recojan sus cositas y las arrojen a la basura, los sacan a la calle para que lo hagan en plena vía pública. Bueno, ustedes dirán, pero qué de malo con eso… el problema mis estimados, es que afirmar que los sacan es sumamente literal, porque no “salen” con ellos, bien implementados con bolsas plásticas para recoger sus gracias, sino que simplemente los arrojan a la calle, les cierran la puerta y les dan un margen de dos horas para que vagabundeando por ahí se despachen de lo lindo frente a las casas de sus vecinos… yo no tengo absolutamente nada contra los animales, todo lo contrario, pero a sus dueños los haría recoger cada caquita del suelo con los dientes… eso como calentamiento antes de bañarlos con brea hirviendo mientras los azoto con alambre de púas…




El cuarto lugar lo ocupa la siempre bien ponderada mentira. Aquí coincido con el resto del mundo ampliamente, pues no creo que exista alguien a quien le guste que le mientan. Personalmente trato de mantener mi mentirómetro al mínimo, sólo recurro a mi arsenal de engaños, ardides, y triquiñuelas cuando sé que con ellas no perjudicaré a nadie y obviamente salvaré mi pellejo, pero nunca las utilizaría con el ímpetu de fastidiarle la vida a otra persona, eso es de gente que no vale la pena. Además, hay ciertas cosas sobre las que uno no debería mentir, al menos eso considero yo. La primera de ellas es sobre los sentimientos que uno tiene, jamás se debe mentir respecto de ellos porque eso implica que le ves la cara de baboso/a a alguien, jurándole tu amor más encendido, con la única intención de saciar tus más bajas pasiones y alimentar tu mórbidamente obeso ego. La segunda cosa sobre la que no se debería mentir es sobre uno mismo, porque fácilmente se puede evidenciar a la larga lo que uno verdaderamente es, y no te gustará quedar expuesto al más bochornoso ridículo, por haber pretendido ser algo que no eres… vamos… que nos conocemos… y si te gustan los hombres machos machos y tu nombre es Rodrigo, acéptalo. Y la tercera es sobre lo que piensas, aquí más por una cuestión de convicción personal que por otra cosa, pues mentir sobre tus posturas, ideas y planteamientos es un sinsentido por donde se le mire; es la negación de ti mismo por el único afán de agradar a quien tengas delante… por favor… si te va el rollo beligerante sólo dilo… que apruebas la pena de muerte, la eutanasia, el aborto y te cagas en los derechos humanos, bienvenido sea, en el mundo no serás ni el primero ni el último…



En el top three de las cosas que me molestan, están las muchedumbres. Esas masas informes de gente que como una marea negra se agolpan a tu alrededor hasta asfixiarte del asco. Ya lo dije antes, no puedo resistir ni diez segundos en un lugar que esté atestado de gente, me es imposible soportar la idea de tantos humanos juntos. Si por mi fuera yo viviría feliz sin tener que toparme nunca con más de cinco personas a la vez en el mismo lugar, pero sé que eso es imposible con tamaña sobrepoblación que aqueja al mundo. Mi propuesta ante esto fue tildada de descabellada, abominable y propia de las eras barbáricas… ¬¬ ¿pero acaso no sería efectiva?, pregunté… y me invitaron a retirarme… tanto alboroto por proponer que para disminuir los efectos de la superpoblación se dispusiera la pena de muerte para todos los delitos, haciendo abono con sus cadáveres, haciendo así innecesarias las cárceles, evitándole gasto al Estado para que lo reinvierta en educación, disminuyendo la tasa delincuencial, y mejorando los cultivos con un abono 100% orgánico… claro que incluí en el plan de aprovechamiento de las capacidades fertilizantes de los restos humanos a los ancianos mayores de setenta años, a los enfermos terminales, a los enfermos en estado comatoso, a los indigentes y locos, y en general a todo ser humano que no sea productivo para la sociedad… No me van a negar que el mundo quedaría mucho más habitable si me hicieran caso…




La segunda cosa que odio, y esta sí que me resulta insufrible en extremo es el jodido calor. Desde que tengo uso de razón he aborrecido al calor con cada fibra de mí ser, lo he maldecido y le he jurado que algún día me vengaré de él. Quizá esto sea, junto con mi aprecio (infinitamente superior) por la naturaleza (que por la raza humana), lo que haya delimitado mi vocación ambientalista, considerando que este jodido calor es fruto de la contaminación con extremo desparpajo, que hemos venido viviendo los últimos setenta años. En primer lugar odio el calor porque me hace sudar y es algo que no me agrada para nada, de por sí mi cuerpo tiene una sensación térmica de entre un grado y un grado y medio más que la temperatura ambiente, ahora pónganse en mi lugar y sientan el calor que debo sentir yo. Por eso mi cuerpo debe estar expuesto siempre a un ventilador, una ventana abierta o un buen aire acondicionado (sí, sé que contamina un huevo, pero mi férrea vocación flaquea ante la inclemencia del calor), sino empiezo a sentir esas gotas poco decorosas empezar a asomarse por cada poro de mi cuerpo, lo que me es altamente desagradable. En segundo lugar aborrezco el puto calor porque aparecen bichos por doquier, moscas, zancudos, mosquitos y sobre todo hormigas, hey! Amo a los animales y sé que los insectos también merecen nuestro respeto y admiración, pero no me digan que no les jode cuando están sentados descansando y de pronto oyen zumbidos y minúsculos aleteos por su cabeza, y tratan de despejarse tomando una bebida helada y cuando van a tomar al botella la ven atiborrada de hormigas que al parecer tuvieron la misma idea que ustedes… jode ¿verdad? Y en tercer lugar odio el calor porque a nadie le provoca hacer nada, todos están encerrados en sus casas con sus ventiladores, viendo televisión o recostados en sus camas en paños menores, tratando de refrescarse un poco… así que ni pensar en proponerles salir a jironear por ahí, o ir a algún lugar, no, ni hablar… te dirán algo como “deja que baje un poco el calor y te acompaño”… como si el calor fuera a bajar en los próximos cuatrocientos años ¬¬ … El punto es que si dependiera de mi (agradezcan que no es así amantes de la playa) todo el año sería invierno, y no hablo de un invierno en el Caribe, o de un friecito bastante tropical, nada de eso; hablo de un invierno propio de las estepas siberianas, un invierno frío como en la tundra más gélida, eso sí que sería lindo T_T …



Finalmente, la cosa que menos tolero, que más detesto, que jamás haré y que nunca permitiré es el maltrato a los animales. En esto si me vuelvo yo mismo una bestia, no puedo concebir la idea de un humano maltratando a un indefenso animal, el sólo pensar en eso me provoca salir con una ametralladora y dispararle a cualquiera que se atreva tan siquiera a gritarle a un pobre animalito. A ver estúpidos, acaso es difícil entender que los animales NOOOOOOO están hechos para comprender lo que les decimos… así que ¡¡¡¿Por qué cojones se enojan con los pobres y los golpean cuando no los obedecen?!!! Acaso creen que por decirle a un perro…”oye deja de ladrar y vente para acá ‘inche animal que tengo que salir con la vieja ésta y tengo que amarrarte”… el perro va a pensar, “no pos este mandril se nota enojado, mejor me voy de una vez y si puedo pos yo mismo me amarro con las patas”… No babosos, entiéndanlo bien, el perrito sólo oirá nuestra voz como nosotros oímos sus ladridos, como un montón de ruido, nada más. Por ahí que identifica algún sonido y lo relaciona con un llamado y se acerca, mostrando una inteligencia muy superior a la tuya, porque ese animal al que tratas a patadas ha logrado comprender algo de tu lengua tan extraña para él, sin embargo tu idiota en sus siete años (mal) viviendo en tu casa no has logrado identificar ni un solo sonido o gesto que hace… ¬¬ … ¿Quién es el animal, eh? Dios, como me choca la gente que trata mal a los animales. Sé que en el mundo hay mucha gente que lo hace, algunos por puro y enfermizo vicio, otros porque les pagan por hacerlo (pienso que estos son los peores… sí peleteros y toreros, les hablo a ustedes) y otros tantos porque no lo ven mal por tratarse precisamente de eso, animales (que según ellos son criaturas inferiores, no piensan, no sienten, y blah, blah, blah, mil pretextos más), y sé también que es muy difícil que esta realidad cambie alguna vez, pero estoy convencido que algún día la naturaleza tendrá su revancha y ya de plano si estuviera en mis manos, a cada uno de los que alguna vez ha maltratado a un animal, más le valdría desintegrarse en una nube de polvo, antes de que yo lo encuentre…



Bueno, esas son las diez cosas que menos me gustan en todo el mundo, unas son plenas idioteces, y otras cosas que seguramente alguien más compartirá, el caso es que desde mi óptica, el mundo estaría mucho mejor si todas ellas desaparecieran… pero… como esto no será así… sólo queda poner en práctica la famosa dieta del ajo y agua… a joderse y aguantarse…




viernes, 10 de abril de 2009

~//^`` Reflexiones Nocturnas N° 02 ´´^\\~


..."No es que me haya vuelto desconfiado, pero la experiencia me ha enseñado que no puedo confiarle mi vida a nadie... especialmente a mí mismo"...



jueves, 9 de abril de 2009

*^´`` Marcas en mi piel ´``^*



Música recomendada para acompañar la lectura de este post. Héroes del Silencio - La Herida.



Cicatrices, marcas… ambas son evidencias de algo que nos sucedió y definitivamente dejó su huella en nosotros para siempre, o al menos eso solemos pensar.


Una marca en nuestra mente, o en nuestro corazón puede ser inmensa, gigantesca, tan inconmensurable que ni mil galaxias bastarían para contenerla… pero son tan insignificantes fuera de nuestros propios ojos, que nadie más puede verlas. No hay evidencia física del dolor que produjo su aparición, de lo aberrante que fue su gestación, sólo un silencio que nosotros somos los únicos capaces de entender.


Una cicatriz, en cambio, vulnera lo liso de nuestra piel, nos deja una lesión carnosa, repulsiva a la vista. Algo que desviará las miradas hacía nosotros y que elevará indiscretos comentarios, pero sobre todo, que actuará como un perpetuo y constante recordatorio de algo que quizá no deberíamos volver a hacer…


Ambas son distintas, ambas son dos dolores diferentes, ambas son heridas en planos separados… pero en ciertas ocasiones serán complementarias…


Recuerdo cuando hace cuatro años tuve mi primer gran episodio depresivo, fruto de mi primera decepción amorosa sin motivos que la justificaran. En ese momento mis ideas se revelaron, mi juicio se perdió y mis decisiones dejaron de ser racionales. Por esos días sólo me planteaba dos opciones a seguir, o irme lejos y que nadie me volviera a ver, para que no se recordara lo sucedido, o sencillamente ya no volver a ver a nadie…


Con esas opciones tan limitadas discurrían mis días tan famélicos como la efigie apocalíptica de la hambruna, en esos momentos yo no hacía mucho esfuerzo por disimular mi estado de patetismo total, sólo me interesaba el hallar el modo de desaparecer, en el más extenso sentido de la palabra…


Así se produjo el primer real intento de acabar con este absurdo. Me agencié de una hoja de afeitar nueva, la compré como si nada, no es algo que se adquiera con mucha dificultad. Tan pronto la tuve en mis manos regresé a mi casa, a mi cuarto; cerré la puerta con llave, pensando que si lo hacía no querría ser interrumpido y salvado en el último segundo como en las películas. Me recosté en cama y permanecí mirando el techo (en ese entonces vacío) durante largo rato. Saqué la hoja de afeitar de mi bolsillo, la saqué de su empaque y la miré, plateada, reluciente, tan frágil en apariencia, tan frágil el reflejo que veía en ella. Respiré profundo y tragué saliva, pensando que por última vez, estiré mi brazo izquierdo y comencé a tensarlo para que las venas se notaran más. Acerqué despacio la hoja de afeitar a mi brazo que no dejaba de temblar, poco a poco hasta que sentí lo frío del metal profanando las capas más superficiales de mi piel. Fue un dolor instantáneo pero fugaz, pero bastó para dejarme inmóvil en esa posición. Respiré profundo una vez más y dije algo como “que mierda…” y deslice su filo hasta sentir el ardor recorrer mis nervios hasta mi nuca, y ver como la sangre se apresuraba a salir…


Al ver las gotas de sangre caer en mis piernas, en la cama, recibí una ráfaga de cordura en medio del caos mental que me apresaba. De un solo movimiento arroje la ensangrentada hoja de afeitar hacia la pared y la vi lentamente rebotar en ella y caer al piso, quedando adherida por efecto de la sangre que la manchaba. Intenté limpiar la sangre de mi herida para ver que tan profunda era, pero había mucha sangre, por lo que supuse que era algo serio, quité la llave de la cerradura, abrí la puerta de mi cuarto y fui a la cocina. Puse el brazo bajo el chorro de agua fría del caño, y vi como mi piel se había abierta bastante, pero por lo visto no había llegado a la vena. Eso me tranquilizo, así que le puse una toalla encima a la herida y fui hasta el botiquín del baño, saqué una botella de alcohol que tenía a la mitad y tan luego la abrí la vacié sobre la zanja sanguinolenta que adornaba mi brazo…


El dolor se me hizo mínimo ante el shock por lo que acababa de hacer, así que pude abrir la herida y echar el ardiente líquido en su mismísimo interior, de paso que revisaba si realmente no había una lesión en mis venas. Tome una venda del mismo botiquín y me vendé el brazo procurando apretar muy bien la herida para que no sangrara más. Tome un trapo húmedo y regresé a mi cuarto para limpiar el desastre hemoglobínico que había hecho en la pared, en mi cama y en el piso. Terminé de limpiar todo, cubriendo y eliminando las evidencias de mi tentativa de ego homicidio, y me regresé a echarme a mi cama, pensando aun en lo que acababa de suceder y las consecuencias que podría haber tenido un resultado exitoso…


Pensé en como mi total convicción suicida se había evaporado con tan sólo un corte; en como mi depresión tan profunda se desvaneció en un segundo que me valoré más que a nadie y decidí que no merecía la pena acabar todo así por alguien que no lo valía. Pensé que la vida aun tenía algunos misterios y revanchas que ofrecerme, así que volví a tomar la hoja de afeitar, que ahora reposaba en mi escritorio. La sostuve un instante, me quite la venda del brazo izquierdo y vi como la herida había dejado de sangrar, aunque no del todo, cerré fuertemente el puño hasta ver que la sangre salía una vez más, humedecí el borde afilado de la hoja de afeitar y comencé un concierto de violín sin arco y sin instrumento. Comencé a surcar mi propia piel con ese trozo de metal afilado, una y otra vez, sin pensarlo más, sin detenerme a reflexionar, sin analizar si esto era o no era algo sensato. Tome la cuchilla con mi mano izquierda y extendiendo mí brazo derecho repetí la operación, corte tras corte, herida tras herida, gota tras gota de mi roja sangre…


Esa noche fueron en total setenta y cuatro cortes, sin contar el primero que me hice, pues este tenía otra intención. Fueron setenta y cuatro cortes poco profundos que siendo lo suficientemente profundos para teñir de rojo encendido mis brazos, me hicieron sentir más vivo que nunca. Fueron setenta y cuatro cortes que dejaron de sangrar bajo el agua fría de un caño. Fueron setenta y cuatro cortes que dejaron setenta y cuatro heridas inflamadas, enrojecidas, grotescas. Fueron setenta y cuatro cortes que dieron paso a setenta y cuatro cicatrices que llevé por largo tiempo en la piel, sin ocultarlas ni avergonzarme de ellas. Fueron setenta y cuatro cortes en total, uno por cada día que había sufrido estúpidamente por el amor de alguien que jamás valió la pena…


Fueron setenta y cuatro cortes que me enseñaron la mayor verdad de todas, la verdad que yo mismo tenía que descubrir a través del dolor… No importa cuán grave sea la herida, esta siempre sanará… no importa cuán grande sea la cicatriz que la herida te haya dejado, el tiempo siempre la borrará…


A mí no me marcó ese amor desgraciado, ni mi primer acercamiento con mi vocación suicida, mucho menos esas setenta y cuatro heridas y sus cicatrices, o ese gran corte y la cicatriz que aun se puede ver…


Fue la forma en que se borraron esas marcas, lo que realmente me marcará para toda la vida…



miércoles, 8 de abril de 2009

~//^`` Reflexiones Matutinas VII ´´^\\~


..."Hasta las heridas más profundas llegan a curarse, incluso las cicatrices que te dejan, por más dolorosas que se vean, se borran con el tiempo"...



martes, 7 de abril de 2009

...Conversaciones sin comentarios Vol. 2...


..Dond stas a7uçArD!! .. dice:
sino q..bueno ya esos temas de las canciones q hice no los quiero escuchar ps
ya ps si son chicheras despechadas o lo q fuera..asi son ps ni modo pero ahi nomas ya
(†) Lestat (†) dice:

ahora si ta hablando como unm ganador
xD
..Dond stas a7uçArD!! .. dice:

si me toca aportar musicalment ..me tocar alguna vez pero
si le entra con la joda de la kncion del dspechado
(†) Lestat (†) dice:

pero si sus aportes siemopre les hacemos caso

..Dond stas a7uçArD!! .. dice:

es como si le dijera q su kncion suena como si quisiera salir del closset o algo asi
y aunq suene joda ...pues no se ...pienso q no toy en el camino correcto de crear innovar o algo
(†) Lestat (†) dice:

tons espere a que sea el momento

..Dond stas a7uçArD!! .. dice:

por eso mejor ya esos temas de q .. su kncion pa donofrio o pa grpo 5 ya ahi noas qda mejor
es como si hubiera criado un hijo y me dijeran..ta q tu hijo ta mejor pa acr sto o lo otro pero bueno..ya aportare total
(†) Lestat (†) dice:

xD

..Dond stas a7uçArD!! .. dice:

aun estamos en camino ademas..creo q musiclmnt para crear melodias o algo asi stamos nlazados o algo asi aunq suene medio raro si la otra vez q edson nos dije aer toquen algo improvisado y sacmos algo chvr eso keire decir q con las guitarras si tamos acoplados
(†) Lestat (†) dice:

esto se va pal blog de edson xD

..Dond stas a7uçArD!! .. dice:

jaja
ya ve T_T porq no me dejan expresarme en la intimidad
(†) Lestat (†) dice:

el papo sabeeeeeeeeeeeeeee




~//^`` Reflexiones Matutinas VI ´´^\\~


..."Cuando la rutina de lo correcto te haga desear equivocarte, yo seré ese error que desearás haberte animado a cometer"...




*┬ ♪ Hola, Soy Betto Malatesta ♪┬ * Segunda parte


Ahora, luego de las cojudeces dichas en el post anterior, subamos el tono de mis defectos con cosas más serias, y vayamos con mi marca personal… Soy un confeso antisocial. Si bien es cierto que no lo pareciera, es porque el tratamiento psicológico y las variopintas terapias (este blog, el gimnasio, la banda de rock, las peleas de valetodo, etc.) me han ido quitando un poco esta conducta (obvio que nunca del todo, jamás!!!). Pero si, quienes me conocen saben que detesto a la gente y no soporto más de dos minutos en un lugar donde se haya concentrado un número superior a diez personas. Claro que cuando estoy con algún amigo paso por alto eso, y me cierro mentalmente a mi grupo, pero si estoy sólo olvídense, me largo de ese lugar en segundos, se me hace intolerable el seguir ahí con tantos humanos, estúpidos, aburridos, ordinarios, nacos, incultos… AGGGG!!! De sólo pensarlo agradezco estar justo ahora encerrado en mi cuarto. Además, como ya dije antes, jamás intento hacer amigos de buenas a primeras, no soy de ir por ahí buscando la amistad del mundo, cantado como recién operado del cerebro esa idiotez de “yo quiero tener un millón de amigos…”. Tremenda babosada, yo quiero tener un millón, pero de dólares, para largarme a una isla y no tener que verle la cara a nadie más. Nunca me ha gustado eso de entrar en un grupo nuevo, por invitación de alguno de mis pocos amigos, y ponerme a hacer migas con esos extraños, platicando de tonterías con tal de caer bien… next… por el contrario, prefiero alejar a la gente que estoy por conocer, poniéndolos sobre aviso respecto a mí mismo, si insisten en conocerme, o les parezco interesante, bueno su problema, mientras no me molesten, puede que hasta me terminen cayendo bien.

También soy depresivo. Así es, pese a que quienes me conocen dirán que todo el día estoy riéndome, o burlándome de alguien, pero en cuanto me quedo sólo obscuros pensamientos llenan mi cabeza de voces negras y brumosas telarañas que se tejen entre… ejemmm… ejemmm… Perdón estaba divagando, el punto es que soy depresivo, y bueno no hay más que acotar aquí, todos saben lo que es la depresión, ¿no? y bueno, si no lo saben, lean un poco más y culturícense, bestias.

La cuestión no reside únicamente en que me deprima constantemente, y que mis ánimos terminen nadando en las pozas subterráneas de petróleo, sino que además tengo tendencias suicidas (¿alguien notó el nombre de este blog? ¿alguno? ¿sí?). Ya perdí la cuenta de las veces que lo he intentado tomando sobredosis de pastillas (incluso ahí, conversando con mis amigos en la universidad, esa ocasión mi conteo llego a casi cuarenta, pero no me hicieron nada ¬¬ pinche resistencia), haciéndome cortes en las venas (duele un chingo, si no lo haces rápido y bien decidido, pues mejor no lo hagas… ejemmm… ejemmm…) arrojándome del tercer piso (bueno, esto sólo lo intenté una vez, pero me dio vértigo y me bajé xD), tomando veneno para ratas mezclado con agua mineral sin gas (hay que tener estilo hasta para morir), tomando lejía o destapacaños a pico de botella (esa mierda no la pude ni terminar de intentar el puro olor me hizo retroceder), ahorcándome con una correa del marco de mi puerta (fue mi cuarto intento, lo recuerdo porque descubrí, corroboré en realidad, que la asfixia es una de las peores formas de morir, no resistí más de cincuenta segundos ahí y la propia desesperación por el dolor en mis pulmones me hizo literalmente treparme a fuerza bruta por la correa hasta lograr sacarla de la viga), y otros que leía en internet pero a la larga me resultaban aburridos. Yo siempre he pensado que si la llegada a este mundo es todo un acontecimiento, pues la partida del mismo debe ser un espectáculo aún mayor.
Soy un pirómano confeso, adoro el fuego desde muy pequeño. Mis inicios en este arte fueron por curiosidad, pues empecé quemando mis juguetes para ver si aguantaban como en la televisión, los embates de las llamas, y salían bien librados sin mayor daño que una cola chamuscada o un poco de hollín en las ropas. Pero no era así, el plástico se derretía y la parte encendida, totalmente ennegrecida y humeante prendía una bonita flama azul. Con el tiempo perfeccione mis artes incendiarias y descubrí las formas de quemar mis juguetes en medio de mis juegos infantiles, sin que hubieran huellas notorias que me delaten, aunque una vez le prendí un fogonazo a la alfombra de la sala, cuando quemando unos muñecos de Dragon Ball (los que más fácil ardían) el fuego se me descontroló y tuve que dejarlos caer, prendiendo las fibras sintéticas en un segundo. Por suerte el fuego nunca me ha puesto nervioso, así que fui a la cocina por un trapo húmedo y lo puse sobre la llama, extinguiéndola en un santiamén, pero dejando una evidente marca de plástico negro y derretido en ella. Con el pasar de los años he aprendido muchas formas de iniciar un incendio, controlarlo, propagarlo, avivarlo o detenerlo (aquí cabría una anécdota en una cocina, preparando choclo frito, en un departamento, suscitada en un viaje a Lima, pero naaa…). Sigo amando el fuego y saben algo, sé que siempre estaré atrapado por su encanto, hasta el día en que una de mis bombas molotov o mis bombillas rellenas de napalm casero, por fin hagan arder hasta los huesos a tantos humanos que detesto (la lista tiene más de cuatrocientos ochentaidós nombres hasta el último conteo y día con día sigue creciendo… necesitaré muuuuucho napalm u_u ).

Como se habrán percatado, y si no lo han hecho son idiotas, también tengo tendencias psicópatas. Esto lo pensaba hace mucho tiempo, cuando era pequeño, porque todos mis dibujos implicaban desmembramientos, mutilaciones, asesinatos, monstruos cazando personas, demonios devorando cadáveres y cosas así. Pero cuando crecí y todos mis dibujos seguían en la misma senda, opté por hacer algunos test de esos que ofrece internet (si bien no son fiables, puedes apelar a hacer todos los que encuentres, y si ves que todos coinciden con un mínimo margen de error, pues algo de demente has de tener). Así terminé probando desde test de personalidad en la página de Cyzone (¬¬ me gusta verme bonito ¿algún problema?), hasta el famoso test Rorschach, y todos me definían (obviamente contestando con la más absoluta sinceridad) como un sociópata o un psicópata. Es más, parte de esa tendencia se evidencia en que no tendría reparos en comerme a mis amigos (previa matanza) si el hambre me lo pidiera. Como es de esperarse no puedo andar por ahí diciendo, “hola, soy Betto y soy psicópata”… por lo que mis más sanguinolentos deseos se limitan a mi mundo imaginario, aunque quizá llegue el día en que me anime a matar a alguien por la sola experiencia de arrebatar una vida. De momento lo único que me detiene es que no me gusta la idea de ir a la cárcel, no quiero morir en una reyerta contra la policía porque quiero conocer París, y sobre todo, porque no estoy seguro de poder matar a alguien y ser capaz de detenerme.

Bueno, esa es una sumamente breve (si pendejo, son como 7 páginas de Word ¬¬ ) reseña de presentación de mi persona, obviando referencias a mi baja autoestima, a mi paranoia, a gusto por la carne cruda, a mi deseo de ojalá la humanidad se extinga y el mundo quede para los animales, y otras más que seguro trataré otro día en otro post. Esto ha sido, como dije al principio, una forma muy sincera de presentarme, ahora que conocen parte (porque enumerar todas mis desviaciones psicopatológicas, mis enajenaciones genocidas, mis tendencias sádicas, mi empatía por las figuras demoniacas y mi antropofagia, pues me tomaría muchísimo tiempo) de lo que soy, pues pueden decidir por ustedes mismos si acercarse o no, cuando haya la oportunidad de conocernos. En todo caso, lo que deben tener presente es que soy radiactivo, contagioso e infeccioso, grave, crónico y transmisible por herencia, soy todo lo que nadie desea... sencillamente soy Betto Malatesta.




*┬ ♪ Hola, Soy Betto Malatesta ♪┬ * Primera parte


Virtudes y defectos… todos los tenemos, todos nos jactamos por destacarlos y nos avergonzamos de que los noten… respectivamente. Esta dualidad tan característica en cada uno de nosotros es como una huella digital, como una firma que nuestra persona carga toda la vida. A través de identificar a alguien según sus sacras virtudes y sus condenables defectos, nos podemos hacer una idea específica que sólo apuntará en una dirección. Claro que tanto virtudes como defectos son limitados, un catálogo extenso, pero finito, que permite un determinado número de combinaciones con las cuales definir a cada ser humano, pero estoy convencido que esas combinaciones son más que suficientes como para alcanzar (y sobran incluso) para todos los que por aquí andamos.

Alguien podría decir que es muy puntual, sumamente responsable, alto ordenando y trabajador, pero por otra parte es despistado, le gusta el cigarrillo en exceso, tiene malos hábitos alimenticios, se hurga la nariz constantemente y es algo machista. Esta asociación de pros y contras serán la carta de presentación exclusiva de una persona, quizá coincidan algunas cosas con alguno de ustedes, quizá digan que en un 99% es la descripción de alguien que conocen, pero ese 1% es lo que marca su individualizada, única y especial diferencia.

Respecto a mí, hoy no quiero ser descrito y fichado por mis pros, eso me resulta harto aburrido. Yo no le encuentro gracia a exponer lo mejor de tu repertorio cuando es por todos conocido que mentir sobre uno mismo resulta tan fácil. Ya he tenido (y quién no) experiencia en ese tema, personas que se acercan y te pintan la mejor de sus caras y debajo de tanto maquillaje son peores que unas ratas rabiosas, atacadas por una sarna casi leprosa, plagadas de ácaros, pulgas y garrapatas y hediondas como el infierno luego de que hubiera colapsado su sistema de alcantarillado… Así que, creo yo, resulta mejor el presentarse ante alguien a través de lo peor de sí; al menos de esa forma no le darás desagradables sorpresas a quien te conozca, ni le plantarás una falsa imagen de ti mismo que luego derruirás con cada cosa que hagas.

Por ejemplo, aquellos que se acercan con su disfraz de niña buena, dulce, amorosa, romántica, inocente, super fiel, ultra honesta y sobre todo incapaz de lastimar a un zancudito… pero a la larga descubres que es una mitómana, con visos de ninfomanía, bien destructiva, rencorosa, vengativa, aficionada a hacer pedacitos a los demás y una asidua visitante de las lindes de la infidelidad y el engaño. O esos tipos que se presentan como tímidos, sensibles, golpeados por su suerte en el amor, caritativos, desprendidos, unos rectos caballeros, amorosos pese a su pasado, sacrificados, atentos, detallistas, unos epítomes de hombre perfecto; y resultan ser unos depresivos suicidas, sociópatas, aficionados al gore y a la tortura, asolapados caníbales, amantes del oscurantismo, homicidas en potencia y presas de una evidente locura que controlan con su buen amigo prozac. Eso tiene de malo presentarse con las virtudes por delante… al final, si alguien te acepta (amistad, amor, flirteo, un free o lo que sea) te debe aceptar como eres, con lo agradable de las virtudes (ZZZzzz) pero sobre todo con esos defectos que te harán irrepetible.

He caído en cuenta de que no hice una presentación formal de mi persona en este lugar, que jamás dije, “hola soy Betto Malatesta y bueno yo amo pintar, me gusta el color verde, tengo un perrito, colecciono estampillas y anoche quemé vivos a dos indigentes porque detesto que sigan infestando mi ciudad ^^”… Así que hoy, pasado cierto tiempo, me presentaré de la mejor forma que sé hacer (como dije alguna vez a alguien yo nunca me presento con la intención de caer bien, mientras menos gente tenga a mi alrededor por mi mejor) mediante lo peor de mí.

Para comenzar, debo reconocer que soy despistado, las cosas se me suelen pasar si es que no he tomado nota de ellas, o no me lo han recordado en las vísperas, ello no significa que sea olvidadizo, sólo que recuerdo las cosas pero olvido que las había recordado… Además soy desordenado, y es raro porque me gusta el orden, pero no puedo aplicarlo en mi mismo a menos que me sea muy incómodo continuar con todo patas arriba (es una metáfora, de ese aspecto hablaré otro día) mi cuarto tiene todos mis zapatos y zapatillas tirados por el piso, mis libros amontonados en mi escritorio, mi cama casi nunca está tendida (y no precisamente por los motivos que a mí me gustaría), sobre mi impresora tengo una cantidad exorbitante de cachivaches (enumere aquí: dos encendedores, una caja de fósforos, mi mp4, un mp3 que no es mío, dos usb, el cargador de mi celular, el cargador de mi mp4, una linterna pequeña, mi navaja, mis guantes de valetodo, una sortija de plata, un muñequito que me vino en un chocolate que ya dejó de venderse hace como cuatro años, unas fotos mías tamaño pasaporte, un blíster de pastillas para la presión, una jeringa en su empaque, mis vendas, un pasador solitario, un cartucho de tinta vacío, algunas separatas de la universidad, papel en blanco para imprimir, y un empaque de pañuelos descartables, al menos eso es lo que está a la vista, debajo de todo eso quién sabe qué misteriosos artefactos olvidados por el hombre puedan ser encontrados).

Soy bastante vago, eso se lo atribuyo a estudiar algo que lejos de cuando menos “gustarme poco”, o en última instancia “no gustarme”, DETESTO!... y es cierto y jamás lo he negado, detesto mi carrera, me parece un camino seguro a la insatisfacción más evidente. Jamás me he imaginado llegar a los cuarenta y verme sentado en un escritorio, vistiendo un terno sofocante, ataviado con una corbatita roja putona, leyendo y leyendo códigos y decretos… No, por favor, tengan por seguro que si el día de mi cumpleaños número cuarenta me veo así, primero compro una ametralladora y salgo a matar a todo el que se me cruce por delante, y luego me trago una granada sin el seguro, para inmolarme en nombre de todos mis sueños rotos (aish… que dramático). Pero bueno, a lo que iba, no me gusta mucho estudiar, ni entrar a clases, soy más de ir a ver a mi mejor amigo (quien comparte conmigo esa insatisfacción por su carrera) y ponernos a componer canciones, jugar Naruto Ultimate Ninja 3 en su play station, o salir a “jironear” por las calles, para terminar la aventura comiendo un buen plato de pollo enrollado con arroz y sopa china en nuestro restaurant de cabecera (El Chifa “Jackie Chan”, y no crean que el nombre es broma, pondré una foto para comprobar su autenticidad…algún día).

Soy un procastinador (no, no es una religión de mamones como esa pendejada de la Cienciología), o sea que dejo todo para el último minuto. Antes se lo atribuía a la combinación de mi vagancia con algo de ociosidad, pero luego me dijo mi psicóloga que era algo muy común. El punto es que así tengo un año completo para hacer algo, siempre que pueda, es muy probable que me ponga a trabajar como un maniático un día antes de la presentación final. Podría parecer un problema, pero al menos de momento me ha ido bien pese a ello, así que no pienso ponerle empeño en cambiar (además es probable que si me decidiera a hacerlo, esperaría hasta los últimos días de mi vida para enmendarme… y francamente ya no le vería la utilidad… así que naaaa…).

Soy burlón y amo el sarcasmo. Estas dos cositas me trajeron muchos problemas, sí; pero todas las risas que me dieron no me las quita nadie. Me burlo de todo el que pueda, y siempre que pueda, me encanta ridiculizar a los demás si me dan buenos motivos, o aunque no me los den. Basta que me lo pongan a tiro con un comentario, o una acción y pueden considerarse como mis objetivos para la más procaz andanada de comentarios sobre su torpeza, ridiculez, fealdad, belleza, gordura, delgadez, musculatura, altura, y todo en realidad. No respeto límites de edad, ni sexo, ni deficiencias físicas, ni nada, simplemente veo la oportunidad y mi cerebro (que es altamente volátil) ideará algo para joderte y joderte hasta que te enojes o te desmoralices. Respecto al sarcasmo, pues qué decir, es un modus vivendi, es la forma perfecta de abofetear a los obvios, de zarandear a los lerdos, y de molestar a los ingenuos, es simplemente rico, el complemento perfecto del burlón, algo que ojalá jamás se me quite.

Soy retraído con las mujeres, y por lo general no me gusta su presencia. El estar en un grupo de chicos y chicas me resulta tolerable en el rango de mi ser antisocial (del que hablaré acto seguido), si son mis amigos no hay problema, pero si me encuentro con un grupo de chicas que no conozco de nada, mi cuerpo deja de responder a las órdenes de mis señales neuroquímicas y empieza a revelarse. Empiezo a sudar, mis dedos se mueven nerviosamente, me vienen extraños tics como el mover la cabeza de un lado a otro intentando hacer que mi cuello suene al puro estilo del matón de una película de ninjas, me trueno los dedos y las muñecas, tamborileo el piso con los pies, resoplo, saco mi teléfono celular y lo reviso como me hubiera llegado un mensaje o una llamada aunque no sea así, me acomodo el pelo aunque no se haya movido ni una sola de mis prematuras canas, me muerdo los labios (los dos al mismo tiempo ¬¬ ), si me hablan respondo con gestos o movimientos de cabeza, procuro no emitir ni un sonido y si puedo me voy sin siquiera despedirme. Yo en mi historial, jamás me he acercado a una chica para entablar conversación o amistad, siempre me las han presentado o ellas se han presentado. Ni que decir del tema amoroso, mi primera enamorada (si es que puedo darle esa denominación, altamente inmerecida) la tuve a dos meses de cumplir 18 años… y eso porque ella fue quien se acercó y me dio muchas entradas y señales, que obvio (ya dije que soy despistado) no entendí y francamente no quise entender, porque me ponía nervioso (mala hora en que permití que se acercara, pero esa es otra historia). Así que ahí tienen, yo con las mujeres soy un desastre, razón por la cual sé que prolongaré mi voto de soltería unos cincuenta años más.

Hasta aquí lo más suave de mis defectos, cosas intrascendentes, y algo estúpidas, pero que quizá se pongan más interesantes en la segunda parte... aunque lo más probable es que no... pero a mi me da igual...



viernes, 3 de abril de 2009

~//^`` Reflexiones Nocturnas N° 01 ´´^\\~




"... Cuando creas estar haciendo lo correcto, yo seré el error que jamás te arrepentirás de haber cometido..."




jueves, 2 de abril de 2009

^^*Ahora si que no lo vuelvo a hacer, he dicho!*^^

Post realizado para "Hellville de Blog" (si les interesa revisarlo, sólo dénle click aquí)



L´amour… tan dulce como un bacalao en salsa de ostras y cebolla… tan suave como un adoquín de acero templado, repujado con enchapes de titanio… tan terso como la faz rocosa y granítica de los farallones costeros… tan sincero como un político mitómano en plena campaña proselitista… tan duradero como el orgasmo de un conspicuo eyaculador precoz… Ay el amor, el amor…

Todos nos hemos enamorado alguna vez, con mejor o peor suerte que otros, pero nadie ha escapado de contraer la “babositis filiativa”. Algunos la contraen con la suerte de generar ciertos anticuerpos y pueden salvarse a tiempo antes de entrar (como otros caídos en desgracia) en la fase terminal, esa en la que ni con los mejores retrovirales, o el más osado trasplante de médula, hígado, riñones, pulmones, estómago, vejiga, laringe, tráquea, intestinos, espina dorsal, cerebro, córneas, o corazón, te pueden salvar…

Yo soy un sobreviviente al cáncer amatorio (eso sonó a rehabilitado de las drogas, aunque cierto parecido tiene) más agresivo, pasante de las salas de urgencia de los pronósticos menos alentadores, vencedor de la tribulación del desahucio, etc., etc., etc. Yo alguna vez estuve enamorado, y lo admito, en demasía.

Para no hacer largo el cuento (gracias Ema por acomplejarme ¬¬ ) diré que la cosa no fue buena. Realmente fue una bosta vomitiva y comparable en sensaciones con la picadura de un escorpión, luego de la mordedura de una cobra, sobre una herida de bala, justo arriba de una amputación, después de una golpiza, una vez que te han sacado de un barril con aceite hirviendo; más o menos. Hubieron muchas situaciones tan cómodas como el dormir sobre un colchón rellenado con vidrios rotos y navajas de afeitar, un exceso de incomprensión, un menosprecio imperante, una buena dosis de vergüenza y rechazo hacia mí persona y obvio, mucho de amor no recíproco. Pero hey!, no piensen que todo era así, tan malo como parece, no, no… también habían días (un 71,4% de cada semana) en los que no nos veíamos :).

El punto es que todo esto sólo sirvió para fortalecer, entre muchas otras cosas, mi desencanto por la raza humana (algo que venía de bastante tiempo atrás y que terminó por afianzarse con mi aventura amorosa). No es que me haya vuelto misógino, ni que me pretenda recluir en una ermita en lo profundo del bosque (hasta allá no llega el cable y mucho menos la señal del internet T_T), sencillamente he aprendido a no confiar en mi propia especie, como lo hacía antes. Ciertamente no terminaré viviendo como un viejo amargado sentado en su mecedora, vigilando su jardín escopeta en mano, es probable que en unos años (o menos, uno nunca sabe, o como dice Bunbury [coloquen aquí unos brillitos y unos corazones creciendo y saliendo de mis ojos mientras sonrío con cara de idiota] quien encontró el amor pues no lo buscaba tanto) alguien aparezca y me haga retractarme de mi presente convicción de soltería. Alguien que me acepte con toda la insania mental que a mi tanta dicha me ha dado (me ahorro un buen en alucinógenos), y que no tenga vergüenza de que la vean conmigo, que quiera sinceramente y que ni por asomo se le ocurra tratarme como al pañuelo descartable de un acatarrado.

Pero de momento he optado por la sabia decisión de no pretender entablar una relación, por razones de que ciertamente no me hace falta, no me provoca, no hay nadie que despierte florales emociones en lo hondo de mi pecho con sólo pensar en los destellos celestes que manan de sus pupilas cuando pinta sus labios rosados con una sonrisa tierna que encandile mis sueños más brumosos(me leo a mí mismo, siento agruras por esta frase tan cursi, voy al baño y vomito, regreso, la leo de nuevo, vuelvo a vomitar, regreso, mejor ya no la leo y sigo escribiendo)… y sobre todo porque no creo que en este preciso momento exista (al menos entre los que conozco) esa chica que quiera lidiar con mi reflotada ideología (de la cual hablaré en algún otro post, si así lo amerita el tema [sugerencia para Hellville de Blog…ejemmm…ejemmm]), con mis planes a futuro, con mis gustos y mucho menos conmigo mismo (a mí me cuesta…imagínense a otro humano intentándolo, pero supongo que alguna habrá, ¿no?… ¿hola?… ¿alguien? … T_T).

Eso sí, que quede claro que yo no reniego del amor por sí mismo, sólo caigo en cuenta de la frugalidad con que las personas tratan el tema. Es que es inevitable el notar que cada día l´amour es más un hobby para tener algo que hacer en tus ratos de ocio, que la franca y plena entrega en la que otrora yo creía y cojudamente profesaba. Pero bueno, así pintan las cosas y como quien dice, pues qué le vamos a hacer, las etapas pubertas de posiciones revolucionarias que buscan cambiar el mundo ya quedaron bien atrás. Además, debo admitir que yo mismo hice una jugada de estas a una persona muy especial y que a todas luces no se lo merecía (momento desde el cual comencé a pensar en desertar de mi raza, cosa que al día de hoy sigo intentado…¿alguien dijo Lobo, mencionó mis garras o habló de mis colmillos? …ejemmm…ejemmm). La cosa es que el amor si bien deja momentos de inolvidable felicidad (se supone) también te puede dejar golpes tan duros como una patada en los huevos de parte de Ronaldinho, tomando vuelo desde media cancha y usando una cómoda bota de minero (lo de “te puede” es pura cortesía, todos sabemos que eso pasará sí o sí).

En fin, cabría aquí como reflexión final (en relación al tema) decir que ahora sí, no lo vuelvo a hacer, no me volveré a enamorar, no amaré a nadie nunca más, que el amor es una caca envuelta en papel aluminio, que es una flema vituperada por un tuberculoso, que es lo peor y que ojalá se acabe el mundo y demás pendejadas propias de los despechados con tendencias emo y sodomitas, aficionados al pokémon y coleccionar pelusas de ombligo… Pero noooo… Lo que cabe, y perfectamente, es decir que ahora sí jamás vuelvo a esperar hasta la última hora para escribir un post que me encarguen… Palabrita de explorador*…




*Nota al pie: Yo nunca fui explorador…


"``* Pláticas de alcoba*´´" Segunda Edición


- Amor, te quiero decir algo n_n

- Dime, mi vida :)

- Pero me da vergüenza… ^^

- ¿Por qué, corazón? :)

- Es que… es que… vas a pensar que soy mensa y cursi… :$

- Jajaja ay amor… vamos, dime ¿sí? :D

- No mejor no, ya me cohibí… ji ji :P

- Ah bueno, entonces que descanses mi cielo, buenas noches :)

- … ¬¬

- ¿Qué pasa, mi amor? :)

- ¿No piensas insistir para que te lo diga? ¬¬

- Pues no, dijiste que te habías cohibido :/

- ¿O sea que me vas a dejar como una loca que dice que quiere decir algo y luego dice que mejor no lo dice, y le das por su lado diciéndole que ya normal que no te lo diga? >_<

- Ehhh… ¿Me lo puedes repetir un poquito más despacio? O_o

- … ¬¬

- Pero no te enojes, tu dijiste que te hab… o_o

- No pretendas voltearme la tortilla, ¿qué te piensas? ¿Qué me vas a terminar echando la culpa como siempre? ¬¬

- ¿Culpa de qué? :S

- Ah! Que bonito, ahora el joven se hace el desentendido… está bien, está bien, pero que conste que ya no queda en mí… ¬¬´

- ¿Y ahora qué se supone que hice? T_T

- … o_Ô

- … T_T

- Ay mensito no me gusta que peleemos :(

- … No pues… a mi tampoco, y menos sin razón… ¬¬

- Ay mensito abáchame ¿shi? n_n

- … ok… ¬¬

- ¿Qué tienes? Estás todo seco conmigo :(

- Amor… ¿Estás en tus días verdad? ¬¬

- … :$

- Con razón… ¬¬

- Júrame que no me vas a dejar porque me meyo sin ti T_T

- No mi amor, no te voy a dejar nunca… -_-´

- ESTAS MINTIENDO! T_T

- Amor… este… voy a dormir al mueble… como que hace mucho calor y no te quiero incomodar… -_-´

- Me dejas T_T

- Buenas noches, muak… -_-´

- Tu no me comprendes T_T

- Te quiero, hasta mañana… -_-´

- Amor, ¿Te puedo decir algo?… n_n

- Pinche vieja… ¬¬

- ¿Qué me dijiste?… ´o_o`

- No, que, ¿qué te aqueja?… :D

- Ah… Te adoro :B

- … ¬¬

- … :D

- … Buenas noches ¬¬

- Buenas noches ^^

- … N´ombre… más de lo mismo, siete días cada mes… mañana me divorcio… total, estaba mejor con mi perro… ¬¬

- (Voz a lo lejos) AMOR!!! ¿ME SUBES UN POQUITO DE HELADO, SHI?

- … ¬¬ … ¿Dónde dejé las llaves del carro?

(- Voz a lo lejos) AMOR!!! ¿ME OISTE?

- … Pinche vieja… medio vecindario te oyó… ¬¬

- (Voz a lo lejos) AMOR!!!!!!!!!!!!!

- … Putas llaves… me largo en taxi… ¬¬

- (Voz a lo lejos) AMOOOOOOOOOOOOOOR!!!!!!!!!!!!!

- Taaaaaaaaaaaaaaaaxiiiii!!!! T_T

- Otra vez se largo este idiota… y ni siquiera me trajo mi helado … ¬¬